BIMI, el híbrido floral comestible
El bimi nace en Japón en 1993. Sus padres, la col china y el brócoli dan a luz un tallo dulce y suave similar al de un espárrago, con un florete terminal que es una delicia incluso para el paladar más exigente.
Este brócoli estilizado y tierno poseen un mayor contenido de fibra, proteína total y minerales que el brócoli convencional. Concretamente tiene más calcio, magnesio, hierro, manganeso, cobre y zinc; todos ellos minerales de gran importancia dietética. Su ácido graso esencial Omega 3 y el ácido a-linoléico ejercen una acción cardioprotectora y antiinflamatoria natural nada desdeñable.
Tampoco se pude desestimar su presencia en Vitamina C, B6, D, E y bioactivos como el ácido fólico, los carotenoides o los glucosinolatos naturales, que son los que tienen gran potencia como agentes anticancerígenos protectores de pulmón, colon y estómago.
Quiero destacar del bimi su acción anticelulítica y alcalinizante reguladora del pH de la sangre. Es así, como esta verdura es altamente recomendable en pautas de alimentación depurativas y control de peso.
En España se cultiva en Murcia y en la zona del Valle de Ebro, haciendo su recogida manual y cuidadosa tomando un florete de cada planta cada dos o tres días. Para conservar al máximo sus propiedades nutritivas es enfriado de 0- 5 grados centígrados después de cortarlo; de este modo llega al mercado tan fresco.
En la cocina es polifacético, se puede cocer, hacer al vapor, a la plancha o incluso ¡comerse crudo!
BIMI A LA PLANCHA
INGREDIENTES
Un manojo de bimi fresco lavado
1 cucharada de aceite de oliva virgen extra
Sal del Himalaya
½ limón
Pimienta blanca recién molida
Con la plancha ya caliente, añade un poco de aceite y pon el bimi. Cuando empiece a ponerse dorado le das la vuelta. Verás que en pocos minutos está listo. Sírvelo en un bonito plato, lo sazonas al gusto, le pones unas gotitas de limón y listo.
Estoy segura que esta nueva verdura de tallo elegante te seducirá.
Cris Parga